25 de noviembre de 2008

El chalé

Aún soñaba con ver aparecer el amor de su vida. Iba en la guagua camino de un chalé de lujo en Tafira que habían convertido en lupanar. Llevaba seis semanas en Canarias. Desde República Dominicana soñaba a diario con un marido como George Clooney, con muchos electrodomésticos y con dos o tres niños jugando en un jardín o en una piscina con trampolín y luces azules. Era hermosa. No se había dejado tocar nunca por nadie. Se escapó con los ahorros de cuatro años. Se dijo que jamás se arrastraría por la pobreza o el desamparo. Se lo juró a sí misma cuando subió al avión. Rosalba le hablaba maravillas de Canarias, pero según llegó le contó toda la verdad: prostituta de lujo, cuatro o cinco hombres cada noche. Sacaba para vivir bien, para ahorrar y para mandar dinero a su familia cada mes. Las primeras semanas se había resistido. Aún creía en el amor, y en la suerte. Caminaba por Triana o por Mesa y López buscando el cruce de miradas y la electricidad del amor con el hombre guapo y cariñoso del que había venido a enamorarse. Seguía creyendo a pies juntillas en el destino. Pero no le hacían caso, y sólo los brutos se quedaban mirando asquerosamente para sus impresionantes tetas o para su culo redondo y bamboleante de hembra de rompe y rasga. Nadie la miró con los ojos de amor que ella buscaba. Le preguntó a Rosalba cuántas paradas quedaban para el chalé. Todavía podía subir a la guagua y rescatarle. No hubo suerte. El chalé tenía jardín, piscina con luces azules y muchos electrodomésticos. Pero ninguno de aquellos hombres que miraban ávidamente se parecía a George Clooney. Aquella noche era la reina del local. Dominicana virgen, veinte años, fascinante, con un cuerpazo que quita el hipo. La madame había llamado a los clientes más fieles y viciosos para que pujaran por ella.

3 comentarios:

Treinta Abriles dijo...

¡Pobre Rosalba!

Aunque le diré, que todo el mundo prostituye algo para ganar su pan. Unos su cuerpo, otros su mente y siempre, tu tiempo...

Monsul dijo...

¡Dichosa Rosalba!
Aún soñaba con ver aparecer el amor de su vida.
Cuando creo que aveces dejamos que las cosas pasen por si solas,pero uno se da cuenta de que el tiempo pasa, mientras esperamos que ocurra algo.Los sueños tambien se cumplen.

Monsul dijo...

¡Dichosa Rosalba!
Aún soñaba con ver aparecer el amor de su vida.
Aveces pasa que dejamos esperar que las cosas lleguen por si solas.
Sin embargo nos damos cuenta de que es el tiempo el que pasa mientras esperamos que ocurra. Nuestros sueños tambien se cumplen.