8 de enero de 2009

El final

Un buen día te mueres y dejas de conectarte a Internet. Ahí se acaba todo.

8 comentarios:

vespinoza dijo...

Muy bueno

mucho_que_contar dijo...

Ojalá sólo se perdiera la conexión a internet...

Anónimo dijo...

Lo que queda, a veces es demasiado
demasiado mudo y demasiado prolijo para una boca
no es silencio lo que queda es mutismo
y el cielo recorre el cielo
inmovil

Del libro La muerte no es jamas

Claude Ber

Treinta Abriles dijo...

Bueno sí... antes, como cantaba Nino Bravo, era una carta lo que se dejaba sin escribir.

Anónimo dijo...

Sin embargo, ¿quién quiere vivir para siempre? Al parecer, como escribió Capote, «casi todo el mundo, pero es algo idiota; después de todo, existe una cosa que se llama saturación de vivir: ese punto en que todo es puro esfuerzo y total repetición».

¿No dijo acaso Céline que «la posteridad es un discurso a los gusanos»? Pues eso. Supongo que el Final que planteas, Santiago, bien mirado no está del todo mal e incluso me parece muy acertado habida cuenta los tiempos que corren, donde apenas si queda nadie con quien hablar como Dios manda.

Aschenbach

Anónimo dijo...

Cierto, uno no está realmente muerto hasta que no deja de aparecer por la globosfera.

Artemio

Anónimo dijo...

¿Notas incremento en las estadísticas de tus visitas?

No te preguntes por qué, Microsieervos es la respuesta.

Nota: no me une ningún tipo de vinculación a ellos, ni pretendo hacer publicidad de otro sitio. Me limito a dar respuestas a mentes inquietas.

Un cordial saludo.

Editor dijo...

¿Incrementos, dices? Esto la multiplicación de los panes y los peces. Se ha multiplicado por cinco el número de visitantes. Lo averigüé esta mañana observando las fuentes de tráfico. Les aseguro que no conozco a nadie en "Microsiervos" ni en en "Mentiras, Malditas Mentiras y Estadísticas" (vi que gran parte de las conexiones venían directamente de estos dos lugares), pero desde hoy ambos enlaces pasarán a mis contactos imprescindibles de cabecera. Todos tenemos nuestros días de gloria y hoy se supone que era el mío en Internet. Un lujazo contar con tantos lectores de tantos y tantos lugares tan distintos. Bienvenidos a todos. Aquí tienen su casa.