6 de febrero de 2010

El ganador

No era más fuerte, ni más inteligente, ni más osado; pero sí el que tenía la garra más grande. Había nacido ganador.

2 comentarios:

Antonio Arroyo Silva dijo...

Que ese ganador sea el que tenga luz propia, como la luciérnaga, pero que no se crea dueño de la palabra. Si la palabra se dejara poseer no existiría la literatura.
Muy bueno tu microrrelato, que lo es porque encierra y libera un sinfín de posibilidades y siempre llega su eficacia certera.
Un abrazo.

Editor dijo...

Muchas gracias, Antonio. Hay que evitar que no gane sólo el de la garra: la sensibilidad y la inteligencia todavía son armas poderosas para, por lo menos, reírnos de las victorias de ese patán. Un abrazo