14 de diciembre de 2012

Revolturas

Se había encontrado una cama revuelta de amor y de caricias,
se perdió entre sus sábanas como si entrara en una ciudad prohibida,
rastreó los restos de los besos y de los abrazos,
y dejó que la noche siguiera creyendo que pasaba de largo:
nunca duerme solo quien se recuesta donde alguna vez amó.
Todas las sábanas guardan la memoria de los cuerpos deseados.

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