25 de mayo de 2009

Toreros

Una vez le preguntaba Joaquín Sabina al torero José Tomás que qué nos diría a los canarios para que dejásemos de prohibir las corridas de toros. El cantante se refería a nosotros como si fuéramos unos bichos raros por no aceptar el maltrato público a los animales, y poco menos que trataba de hacernos pasar por unos tiquismiquis o por unos panolis sensibleros. No entiendo cómo alguien que canta al amor y a la libertad no da un respingo en su asiento cuando escucha mugir de dolor a un toro o cuando contempla su sangre regando a borbotones el albero. Yo particularmente no entendería mi vida sin el acompañamiento de tres o cuatro canciones de Sabina, pero creo que su concepto de vida no se parece en nada al mío.

Lo que sí aplaudo es lo que harán en Las Vegas. Mira que siempre he pensado que los de Las Vegas eran unos horteras que confundían al personal con Venecias de cartón piedra; pero esta vez me quito el sombrero ante ellos: no dejarán que maten a los toros, y para evitarlo las banderillas y la espada tendrán un cinta de velcro que se pegará a una alfombrilla que irá en el lomo del toro. Los que tenemos animales vemos a cada uno de nuestros mejores amigos cada vez que mana la sangre tras un puyazo o cuando se tiran media hora enterrándole un puñal al toro moribundo que mira para todos los lados tratando de que alguien le explique el sinsentido de su muerte. No sé qué imagen se llevará el toro de nosotros al ver a todos esos energúmenos sacando las botas de vino y los pañuelos blancos mientras él se desangra y busca desesperadamente una última bocanada de oxígeno. Tampoco creo que podamos explicarles el macabro sentido de la diversión a los toros lanceados en Tordecillas o a las cabras que morían despanzurradas cuando las tiraban del campanario de Manganeses.

Yo de niño no recuerdo nada más soporífero que aquellas tardes lluviosas e interminables con toros en la única cadena de televisión que teníamos. Claro que entonces no era consciente del triste destino de unos seres vivos que, por mucho que digan los fanáticos, también sufren, lloran y padecen como lo haría cualquiera de nosotros. Nadie nace para que lo maten. Nunca. En ninguna parte. Son otros los que se inventan a las víctimas desde el abuso y la crueldad. La convivencia empieza cuando no se aplaude el daño a ninguna persona ni a ningún animal. Consentir esas torturas y además otorgar medallas a las Bellas Artes a quien ejecuta esas barrabasadas dice muy poco de la evolución de un país. Y para colmo los toreros premiados se enfrentan entre sí porque unos dicen que matan con garbo mientras los otros andan todo el rato cuidándose el careto para la próxima portada del papel cuché. Para mí todos matan y torturan exactamente igual. Lo lamentable es que encima les pongamos medallas por hacer eso.

7 comentarios:

© loki vinodelfin dijo...

Estoy de acuerdo completamente con esa visión que das de esa "atrocidad" en mi opinión que es el mundo de los toros. No los toros en sí, sino el asesinato con saña que se suele hacer de esos animales. En un país que se dice "civilizado", cosas así son incomprensibles. Si se suele apartar a las personas de la circulación cuando no son útiles no lo son menos con los animales. Mascotas, animales de granja, etc. Es una vergüenza que se hable de que los toros de lidia son para eso. Pues no deseo que ningún torero se reencarne en toro de lidia por su bien.

http://www.youtube.com/watch?v=tAaenVRKrF8&feature=related

Un abrazo Santiago.

jose luis dijo...

Este tema que planteas hoy es muy polémico. Mucha gente no da un dedo por la defensa de los humanos...de aquí y allá. Les importan poco, pero si les hablan de animalitos hasta lloran, les hacen entierros y les dejan herencias multimillonarias. No perdamos los papeles, todavía hay diferencias, aunque el genoma de unos y otros se parezcan mucho. Y mientras hayan tantos casos de injusticia social, de problemas humanos no resueltos...esto de los toros es poca cosa. Lo siento y lo digo...y se podría discutir o comentar muchos datos a favor y muchos en contra. No me mal interpreten a la primera.

Editor dijo...

Estimado José Luis, creo que una cosa no excluye a la otra, pero en este caso hablábamos de los animales. No sé qué genoma nos diferencia, pero yo que he tenido la suerte de convivir con muchos de ellos te puedo asegurar que su sensibilidad y su lealtad a veces nos supera. Claro que también hay que luchar contra toda injusticia o abuso a los humanos, pero en este caso, y en otros como las peleas de perros o las cacerías de focas, me conmueve como mismo me conmovería ante el abuso o el maltrato a un hombre o una mujer. Todos somos seres vivos y creo que tenemos que luchar contra cualquier conato de bestialidad, sobre todo si se entiende que nosotros somos los seres racionales e inteligentes.

Ratifico lo que dices David. No pude ver esa película, y eso que la pasaron hace poco por la tele. Me han hablado maravillas de ella.

Un abrazo a los dos.

Sílice dijo...

El toro es un animal bellísimo y el hombre un animal que, a veces disfruta destrozando la belleza...

Abrazos a los dos, Santiago y David.

Inma

Editor dijo...

Suscribo lo que escribes, Inma. Un abrazo.

J. Ramallo dijo...

http://www.canarias7.es/blogs/ofelia/2009/05/sangrienta-espectacularidad.html

Editor dijo...

Y luego está también la belleza del caballo destrozada de esa manera tan bestial e innecesaria. Gracias por el enlace Ramallo. Un abrazo.