1 de septiembre de 2010

Defensas

El humor desorienta siempre a los malvados y a los prepotentes. Cuando les devuelves una sonrisa los conviertes en vulnerables.

2 comentarios:

mucho_que_contar dijo...

Lo ciero es que cuando ves a alguien sonreír (y mi punto débil es la sonrisa de un niño), la ternura aflora y en verdad te vuelves vulnerable. Quizá a los malvados y a los prepotentes les pase igual, pero un cerebro estropeado y un alma sucia pueden ser más fuertes que esa sonrisa.

Es una cita excelente, Santiago. Me ha encantado

Distintos dijo...

Por eso los tiranos lo detestan, le temen, lo anulan.