15 de noviembre de 2008

El Danubio

Había algo familiar y cercano en sus ojos. Los dos se miraban disimuladamente y cada cual pensaba para sí en esa sensación de cercanía y de complicidad que había entre ambos. Ella se bajó en la estación de Nuevos Ministerios y desapareció para siempre de su vista. Él iba camino del aeropuerto para tomar el avión de regreso a Nueva York. Los dos estaban casados y casualmente tenían cuatro hijos cada uno, justo los mismos que habían tenido hacía más de cien años cuando se amaron y vivieron juntos durante seis lustros en Viena. En los ojos del otro cada uno reconoció vagamente el brillo nostálgico y cristalino del Danubio.

4 comentarios:

mucho_que_contar dijo...

Su historia me ha hecho recordar a Brian Weiss, porque en ocasiones, sin saber ni siquiera el porqué, la visión de un paisaje o de una simple piedra, parece querer penetrar en la memoria ulterior del propio nacimiento. Son verdaderamente mágicos esos instantes.
Enhorabuena.

Editor dijo...

Suscribo lo que dices. Ese deja vú nos lleva a pensar que ya éramos antes de ser o de estar por aquí. Y también te hace preguntar cuántas historias de amor no se irán quedando por el camino sin saberlo nosotros. Cada mirada que te cruzas en la calle puede ser aquella mirada por la que entonces hubieras dado la vida.

Anónimo dijo...

La teoría de temporalidad fué desarrollada por el cientifico Juan Manuel Impás a lo largo de la década del 30.Del 1800.Comprbada su verdad absoluta en el 14 de febrero
de 1995 cuando una flor natural desmayada sobre su lápida extendió las raices hasta su cráneo,ramificandose en su esternón y comenzó a crecer hasta transformarce en un naranjo del tamaño de ombú.Se verificó mas tarde que habia sido una mujer esencialmente sensible,reminiscencia de um primer amor jamás olvidado por el cientifico,quien habia promovido el hechizo de semejante exprsión de la naturaleza.
Juan Manuel habia dictaminado, no sin antes ser caratulado bajo algunos de los rótulos de la locura, que la muerte , en realidad ,un agujero en el tiempo. Una rotura fisica del reloj, una desintegración , de toda manecilla visible,y una descomposición del cuerpo,cuya recomposición estaria supeditada al echo abstracto,aunque profundo,de que un alma reencarnada en otros tiempos se encontraba frente a quien partió a la hora exacta de su fotosintesis anual.Nadie pudo creerle,sino hasta que cada cientifico con quien compitió en su década,recibió el pétalo "Me quiere" de una margarita.Juan Manuel está ahora bajo el ombú de PlazaLavalle, conversando sin apuros, tomandose los helados que borges deseó,viendo como algunas personas que se sientan en su superficie lo visitán mas tarde sin el caparazón de ser bicho bolita."Se abren , están desnudos, son seres humanos que preguntan cómo se ven las cosas desde abajo.como sortear las pisadas de quienes creén que el traje de asfalto y el cucú que los despierta,son y están todas las huellas que pueden de jar en este mundo".
El dice que desde la humildad,desde ese espacio alternativo y subterràneo todo se ve muerto".Que la vida es atemporal y todo comienza cuando perdedemos la noción de la existencia.
Siempre tenemos largas conversaciones aunque yó ya le habia creido en 1830

Treinta Abriles dijo...

Mucho_que_contar, lo mismo he pensado yo. Me leí un libro de Brian Weiss en el que explicaba que, cuando uno queda prendado de alguien desde el primer momento, sin poder olvidarlo, es porque ya le quiso otra vez, aunque no lo pueda recordar. Esas almas, están condenadas a encontrarse una y otra vez, hasta que por fin puedan vivir ese amor que quedó pendiente.