27 de abril de 2010

Anecdotario

La derrota no es más que una anécdota. También la victoria. Nada importa ante la inmensidad del tiempo.

2 comentarios:

Sílice dijo...

Me gustaría saber si ¿el tiempo es tan inmenso...?

Un abrazo, Santiago.

Editor dijo...

Creo, Inma, que es tan inmenso como lo era antes de llegar nosotros a protagonizar unos pequeñísimos tramos que tratamos de llenar de palabras. Un abrazo